almacenaje

El almacenaje de mercancías siempre ha estado en evolución

La actividad de logística y almacenaje es casi tan antigua como el ser humano debido a que se trata de una labor imprescindible para cubrir las necesidades más básicas.

El almacenaje de mercancías ha cambiado mucho con el paso de los años y se vuelve cada vez más especializado en función del producto de que se trate.

En un principio el desarrollo de la labor de almacenaje se centró en la fuerza de la mano de obra. Los camiones se cargaban y descargaban a mano sin ningún tipo de herramienta y las mercancías se acumulaban sin demasiado esmero en el espacio físico de almacenaje.

Con la llegada de nuevas herramientas como las traspaletas manuales y las carretillas eléctricas el mundo del almacenaje de mercancías experimentó toda una revolución. La labor de carga y descarga de camiones podía hacerse entonces de una forma mucho más rápida y segura. Además, la llegada de carretillas eléctricas permitió empezar a apilar la mercancía en altura a través de estanterías, lo que supuso un notable incremento de la superficie de almacenamiento.

Unas décadas después la tecnología revolución de nuevo el sector a través de la radiofrecuencia. Las pistolas de radiofrecuencia permiten localizar fácilmente un producto en el almacén, lo que implica una menor pérdida de tiempo a la hora de preparar un pedido.

En los últimos tiempos el almacenaje de mercancías se está haciendo cada vez más específico, ofreciendo soluciones óptimas para cada tipo de producto.

De cara al futuro los expertos del sector abogan por una presencia cada vez mayor de la tecnología y un auge del proceso de monitorización, que permita tener controlada la mercancía a lo largo de toda la cadena de suministro, de forma que se pueda conocer el estado y la ubicación exacta de un producto desde que sale de la factoría de producción hasta que llega al comercio que lo pone a disposición del cliente final.