El CRM es clave en las operaciones de almacenaje

La bajada de costes en el sector logístico ha sido siempre todo un reto tanto para las empresas que operan en el sector como para aquellas compañías que usan los servicios de las empresas de logística para hacer llegar sus mercancías de un lado a otro.

De un tiempo a esta parte están popularizándose en Europa las conocidas como bolsas de carga, que permiten a las empresas maximizar su beneficio y poder así ofrecer precios más ajustados a sus clientes.

Las rutas vacías de los camiones de vuelta a la central de la empresa siempre han sido vistas como un desaprovechamiento del servicio y son las bolsas de carga las que han venido a poner solución a este problema.

  ¿Cómo funciona la bolsa de carga?

Las bolsas de carga son servicios que permiten a las empresas de transporte encontrar mercancías que necesitan ser trasladadas de un lugar a otro que se encuentra dentro de su ruta. De esta forma se aprovecha al máximo la capacidad de carga del camión e incluso se consigue que los viajes de vuelta no se hagan en vacío.

Muchas bolsas de carga están disponibles a nivel internacional, permitiendo que los camiones que realizan grandes rutas puedan aprovechar el trayecto de regreso a su punto de origen para trasladar otro tipo de mercancías.

Las bolsas de carga son beneficiosas para las empresas del sector del transporte, al constituir una fuente de ingresos alternativa, pero también son positivas para las empresas o particulares que desean enviar una mercancía de un lugar a otro.

En el caso de pequeñas empresas que no suelen contar con un servicio logístico propio, las bolsas de carga son una buena oportunidad para hacer llegar sus mercancías a sus clientes en un plazo de tiempo ajustado y con un menor coste.

Su funcionamiento es sencillo, el transportista y la persona o empresa que desea enviar la mercancía contactan a través de un servicio en línea y acuerdan el tiempo de recogida y entrega y el precio por el desplazamiento.