Las décadas de los ’70 y los ’80 estuvieron marcadas en la economía española por la llegada de grandes multinacionales del sector automotriz que se instalaron en diferentes partes de la geografía española, abriendo grandes factorías dedicadas a la fabricación de vehículos destinados al mercado nacional.

En los últimos años el perfil productivo de las empresas automotrices ha variado y sus factorías ya no sólo producen vehículos para el mercado interno, sino que en la gran mayoría de los casos los vehículos producidos en las factorías de producción españolas tienen como destino otros países europeos.

El paso de factorías de producción nacional a factorías de producción global ha supuesto un importante reto para los fabricantes de automóviles, pero también para el sector logístico.

Si hasta hace unos años la mayor parte de los movimientos de vehículos nuevos se producía en trenes de mercancías, de un tiempo a esta parte se ha incrementado el transporte de vehículos a través de carretera.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) ha presentado recientemente un informe que destaca que durante el pasado año se movieron en España un total de cinco millones de vehículos a través de camiones. Esto supone un incremento del 42% en comparación con años anteriores. Los camiones movieron el año pasado hasta un 35,3% de los vehículos nuevos transportados de un punto a otro dentro y fuera de España.

A pesar del repunte del sector, el informe elaborado por Anfac destaca que la capacidad de carga y de reacción ante imprevistos en el transporte de vehículos nuevos se ha visto afectado negativamente por el largo período de crisis, que ha dado lugar a un envejecimiento del parque de camiones sin que las empresas pudieran acceder a fuentes de financiación para renovar sus flotas a fin de mejorar sus servicios.