almacen

El stock se puede definir como el conjunto de existencias de un determinado producto o mercancía que hay almacenado en un determinado lugar. La gestión de stocks tiene una gran importancia dentro de la organización ya que es una de las operaciones que mayor coste tiene, es por ello que una correcta gestión del stock se convierte en toda una necesidad.

Calcular el nivel óptimo de stock para un determinado producto es siempre una tarea compleja ya que depende en gran medida de factores como la demanda y la capacidad de producción de la mercancía de que se trate.

Además hay que tener en cuenta que a la hora de gestionar el stock la empresa puede hacerlo desde dos perspectivas diferentes: la de tener el mayor stock posible para poder hacer frente a cualquier petición que pueda llegar por parte del cliente o tener un stock muy justo de manera que se minimice el coste de su gestión.

La decisión de contar con mucho o poco stock debe valorarla cada empresa en cada momento, pero lo importante es que haya capacidad para adaptarse a los cambios y que la empresa valore de forma periódica si su gestión de stock es o no la mejor para cumplir sus objetivos.

El stock provoca una serie de gastos que deben ser tenidos en cuenta, como es el caso de los costes de almacenaje, los costes de seguro, los costes financieros, los costes administrativos, el coste de oportunidad, el coste de obsolescencia y el coste de ruptura de stock.

En líneas generales una buena gestión de stocks permite a la empresa asegurar el abastecimiento, ya sea para su propia producción o para terceros. Esto permite a su vez que se pueda atender de forma adecuada la demanda de productos terminados por parte de los consumidores.

En definitiva, el objetivo de una adecuada gestión de stock debe ser siempre conseguir abastecer la demanda de forma correcta minimizando a la vez los costes.