almacenaje

En un entorno como el actual en el que todo está cada vez más globalizado, las empresas son cada vez más conscientes de que deben salir de su zona de confort para seguir siendo competitivas.

Si hasta hace unos años una empresa podía desarrollar la misma actividad durante años y seguir siendo productiva, hoy en día eso ya no es posible y cada vez con más frecuencia las empresas deben afrontar los procesos de diversificación y/o expansión.

Ambos conceptos, expansión y diversificación, hacen referencia a la necesidad que tienen las empresas de buscar nuevos mercados que les permitan seguir creciendo. Este proceso genera nuevos retos, el primero de ellos es encontrar un nuevo sector o segmento del mercado en el que operar y contar con un sistema logístico que pueda adaptarse al mismo. El segundo gran reto que deben enfrentar las empresas es seguir manteniendo aquellos rasgos de calidad que han fidelizado a los clientes que ya tienen en su cartera de negocios.

Si la empresa decide expandir el negocio que ya tiene, va a tener que afrontar grandes cambios en el sistema logístico ya que lo normal es que no tenga capacidad suficiente para almacenar y distribuir la producción que ha incrementado o que necesite de nuevos servicios logísticos para poder atender a nuevos clientes.

En el caso de la diversificación, lo habitual es que en estos casos la empresa tenga que recurrir a la contratación de nuevos servicios logísticos ya que un área nueva de negocio requiere de un sistema diferente de gestión de stock y nuevos parámetros de almacenaje y distribución entre otros.

En definitiva, las empresas deben o bien expandir su negocio o bien diversificarlo para poder seguir siendo competitivas, pero al diseñar estos procesos empresariales no deben perder de vista que deberán llevar a cabo importantes cambios en el sistema logístico para que su nueva estrategia tenga éxito.