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Cuando se importan mercancías a España desde un país extranjero y ajeno a la Unión Europea es necesario que las mismas pasen por un control de aduanas que verifique que los productos importados cumplen con la legislación vigente y que se paguen los correspondientes impuestos.

En España los almacenes aduaneros, también conocidos como ADT o almacenes de depósito temporal, están regulados a través del Reglamento Comunitario 2913/CE/92, modificado posteriormente por el Reglamento 450/CE/2008 que da lugar al Código Aduanero Modernizado.

A fin de facilitar las gestiones de aduanas la legislación española y europea establece que las mercancías importadas puedan permanecer de forma temporal en dependencias públicas o privadas mientras se solicita su despacho, es entonces cuando hablamos de un almacén de control aduanero o almacén aduanero. El almacén aduanero es por tanto una zona franca en el que las mercancías extranjeras se almacenan temporalmente a la espera de ser objeto de operaciones aduaneras.

El almacenaje de las mercancías cuyo despacho de aduanas está todavía pendiente no puede hacerse en cualquier tipo de almacén, sino que debe realizarse en un almacén que tenga autorización aduanera. En estos establecimientos pueden permanecer las mercancías hasta 45 días si han llegado a través de tráfico marítimo o un máximo de 20 días si han llegado a través de transporte terrestre o aéreo. Antes de cumplirse el plazo máximo de estancia en los almacenes aduaneros debe darse un destino a la mercancía, en caso contrario debe procederse a la solicitud de una prórroga o llevarse a cabo su destrucción.

Una de las grandes ventajas que el almacén de control aduanero reporta a las empresas importadoras es que se pueden hacer las operaciones aduaneras mediante recepciones parciales y de agrupamiento, de esta forma se elimina el inconveniente de tener que llevar las mercancías hasta la Aduana, ahorrando tiempo y costes en las operaciones logísticas.