El ahorro de costes ha sido un tema que ha preocupado desde siempre a todas las empresas que necesitan de servicios logísticos y es que encontrar la manera más barata y rápida de llevar productos de un lugar a otro ha sido siempre uno de los objetivos de la logística.

En los últimos años han ido apareciendo nuevas técnicas y herramientas que han facilitado la gestión de almacenes y el traslado de la mercancía, desde sistemas como el grupaje en el transporte, a la monitorización de la carga a través de nuevas herramientas tecnológicas.

Tras unos años de crisis muchas empresas se han dado cuenta que la exportación no es tanto una opción como una necesidad para poder seguir siendo rentables. La internacionalización de la empresa supone para la misma un gran número de retos que deben ser tratados de forma individualizada y a ser posible en colaboración con expertos en la materia, pero en lo que coinciden los expertos es en que el transporte marítimo tiene potencial para ser la manera más económica de transportar las mercancías exportadas.

Gracias a medidas como el grupaje, aquellas empresas que no cuentan con un gran capital para invertir en la exportación pueden permitirse enviar sus productos a terceros países si su carga comparte espacio en un mismo contenedor con las mercancías de otras empresas.

Para que el tráfico internacional de mercancías tenga éxito es necesario el diseño de un buen sistema logístico y es aquí donde el transporte marítimo puede jugar un importante papel en los próximos años y es que, tras los años de dificultades, las rutas que unen Europa con Sudamérica y Asia están recuperando poco a poco su actividad, dando a las empresas la oportunidad de poder llevar sus productos más allá de las fronteras de Europa y hacerlo además con un coste menor.

Además de permitir un ahorro de costos, el transporte marítimo permite a las empresas una mayor flexibilidad a la hora de poder enviar sus mercancías en buques de diferente tipo de forma segura y adaptada.