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Diseñar un proceso de gestión de almacenes? La evolución de la logística y el transporte

 

Cómo diseñar un proceso de gestión de almacenes

La evolución de la logística y el transporte demandan un estricto seguimiento de la cadena de suministro, así como mayores esfuerzos orientados al control de inventarios y pedidos, aspectos centrales en la gestión de almacenes.

Sin embargo, no son las únicas variables para el éxito. La gestión de almacenes es mucho más que espacio físico de almacenamiento, y también necesita más que tecnologías de avanzada.

La trayectoria profesional es un aspecto importante en este sector, tanto por la cualificación de los equipos de trabajo como por el conocimiento estructural y funcional de almacenes y nodos en la red logística.

Hoy en día, el almacén logístico es una pieza en el sistema que proporciona tanto el componente físico como las funciones necesarias para agregar valor a los intercambios.

El salto evolutivo de este componente crucial en la gestión logística, se asienta tanto en las tecnologías como en los sistemas de información que permiten optimizar los espacios y acelerar las transacciones.

Tal y como lo definen los objetivos de la gestión de almacenes, actualmente todos los esfuerzos y recursos, tanto tecnológicos como humanos, se concentran enfocados en alcanzar:

  • Agilidad en la distribución de mercancías
  • Optimizar la capacidad en volumen del almacén
  • Reducir las operaciones de manipulación y transporte

Con la orientación en esos tres aspectos esenciales, mejorar el servicio al cliente y reducir costes son los resultados esperados de una gestión de almacenes eficiente.

¿Qué se hace en un almacén logístico o de distribución?

Antes de comenzar con el diseño de un proceso de gestión de almacenes, es importante conocer cuáles son las funciones básicas del almacén:

  • Recepción de mercancías: responsable de comprobar la información de los productos recibidos, si coincide con lo solicitado y con el albarán de entrega.
  • Almacenamiento: consiste en ubicar la mercancía en el almacén, según sus características físicas y funcionales, siguiendo un orden e identificación del sitio.
  • Mantenimiento: a cargo de conservar los productos en las condiciones requeridas, siguiendo las normativas de higiene y seguridad indicados.
  • Control de stocks: realizar el seguimiento de los inventarios para calcular las cantidades de cada producto acopiado.
  • Expedición: incluyendo la preparación del pedido, la elección del transporte adecuado y la modalidad requerida (urgente, ordinaria, etc.).
Estas actividades y labores básicas varían en función del tipo de negocio, ajustándose a los requerimientos del sector y el volumen de mercancías.

Aspectos críticos en el diseño de la gestión de almacenes

El diseño eficaz de la gestión de almacenes requiere, sobre todo, del conocimiento detallado de la actividad. Sin embargo, es posible proponer una guía de aspectos críticos a considerar.

Un aspecto definitorio, y que cambiará rotundamente el modelo de gestión, es el almacén propio o la subcontratación del almacenamiento.

Sin embargo, en ambas ocasiones es importante considerar:

  • Tamaño del almacén: El volumen, tipo y condiciones, junto con la cantidad recurrente según la rotación de stock de productos que se mantendrán y manipularán en el almacén, son factores críticos en el cálculo para la elección del almacén. Es aquí donde se debe considerar también el tipo de maquinaria que se utilizará para la manipulación de las mercancías y la cantidad de operarios destinados al almacén.
  • Ubicación del almacén: El tipo de negocio y la forma principal en que se realizan las ventas es lo que ayuda a definir la mejor opción. Si el negocio se enfoca en la distribución puerta a puerta, o si es venta exclusiva al cliente final; la ubicación de su principal mercado y la mejor accesibilidad para agilizar la distribución; la disponibilidad de materiales o el mejor acceso al suministro por parte de proveedores principales, son algunos de los aspectos que ayudan a definir la mejor ubicación.

Una vez elaborado el análisis detallado de estos aspectos, se podrá definir con mayor precisión si es posible evaluar la instalación de un almacén propio o si resultará más rentable contratar a terceros el servicio de almacenamiento.

El almacén propio puede aportar una mayor flexibilidad, incluso existen beneficios fiscales y una mayor oportunidad de control directo sobre las existencias. Sin embargo, también implica una mayor carga en cuanto a recursos humanos, seguridad de las instalaciones y mantenimiento.

La subcontratación de servicios de almacenamiento tiene amplios beneficios, no sólo en materia impositiva, sino también en la manipulación idónea de las mercancías.

El servicio de almacenaje de Algevasa Logistics garantiza las condiciones precisas para cada tipo de mercancía, y permite acceder a toda la información de inventario de manera digital y en tiempo real.

La flexibilidad es otra de las ventajas comparativas de la contratación de nuestros servicios de almacenamiento, pues estamos orgullosos de formar parte del crecimiento de su negocio y disponemos de la posibilidad de ajustar las condiciones a medida de sus necesidades.

En Algevasa Logistics contamos con amplia experiencia en el sector, personal idóneo y cualificado regularmente actualizado, así como con las mejores tecnologías en nuestros almacenes, para ofrecer total seguridad, agilidad y flexibilidad en el servicio de almacenamiento.